Hilando Líneas
Ficha de comprensión lectora
Aventura · 31 de octubre de 2026
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Las calabazas que no sonreían

Colonia de las Acacias, noche del 31 de octubre. Doce casas, una fuente seca y un juego que llevaba sesenta años esperando.

La colonia de las Acacias era el barrio más tranquilo de la ciudad: doce casitas bajas alrededor de una plaza redonda, numeradas en el sentido de las agujas del reloj, con una fuente seca en el centro y una acacia vieja delante de cada puerta. Allí nunca pasaba nada. Por eso, cuando Leire, su hermano Pablo y su amigo Sami salieron a pedir caramelos la noche de Halloween, no esperaban gran cosa.

En el número 1 les abrió doña Amalia, que vivía en la colonia desde niña y ya no salía sin su bastón. En lugar de caramelos, les dio una llave oxidada y una tarjeta escrita a pluma: «Las calabazas que sonríen dan caramelos. Las que no sonríen dan pistas. La primera os espera a la hora de la merienda».

—La merienda es a las cinco —dijo Pablo, muy seguro—. Siempre. Pero la calabaza del número 5 sonreía de oreja a oreja. La del 6, en cambio, tenía la boca tallada como una raya recta, seria como un juez. Debajo había un sobre: «La siguiente, a la hora en que nos mandaban a la cama».

—¿Y a qué hora mandaban a la cama a doña Amalia? —preguntó Sami. Fueron casa por casa. La calabaza del 7 sonreía; la del 8, también. La del 9 no. Entonces Leire se quedó quieta en mitad de la plaza y, por primera vez, vio la colonia como si la mirase desde arriba: doce casas en círculo, numeradas en orden, y algo clavado en el centro. —No es un barrio —susurró—. Es un reloj.

El sobre del 9 decía: «Y yo duermo donde las dos agujas se juntan a medianoche». —¡En la fuente! —gritó Pablo—. Las agujas siempre se juntan en el centro. Leire miró la fuente, de piedra maciza. —En el centro están juntas a todas horas —dijo—. Eso no sería una pista. Y echó a correr hacia lo más alto de la esfera.

Al pie de la acacia del número 12, las raíces se habían enroscado alrededor de algo duro. Cavaron con las manos y con la pala de la arena de Pablo hasta sacar una caja de lata. La llave oxidada encajó a la primera. Dentro había una fotografía en blanco y negro de doce niños disfrazados junto a la fuente, que entonces echaba agua, y doce cartas atadas con un cordel. En el sobre de arriba ponía: «Abrir el 31 de octubre de 2026. Ni un día antes».

Cada carta llevaba el número de una casa. La del 1 estaba firmada por una niña de diez años llamada Amalia: «A quien viva en mi casa dentro de sesenta años: espero que el barrio siga jugando». Cuando volvieron al número 1, doña Amalia ya los esperaba en la puerta, con el abrigo puesto y una linterna en la mano. —Hemos tardado sesenta años —dijo—. Ahora, a repartir el correo.

Actividades

1 Detective Inferencia

¿Por qué la caja estaba enterrada bajo la acacia del número 12? Marca la hipótesis correcta.

  • a) Porque doña Amalia ya no podía cavar y eligió la acacia más alejada de su casa, para que el juego durase más.
  • b) Porque la colonia es un reloj y, a medianoche, las dos agujas señalan juntas el número 12.
  • c) Porque en cada casa con calabaza seria había algo enterrado, y la del número 12 era la última de las tres.
  • d) Porque el centro de la plaza era de piedra maciza y la caja no cabía en ningún otro sitio cercano.

¿Qué pista lo demuestra? Copia o resume la pista del texto que lo demuestra.

2 El telar Orden de los hechos

Ordena los hechos desde el más antiguo. Escribe en cada casilla el número de orden (1, 2, 3…).

  • La fuente de la plaza deja de echar agua.
  • Encuentran un sobre bajo la calabaza del número 9.
  • Pablo insiste en que la merienda es a las cinco.
  • La llave oxidada abre la caja de lata.
  • Doña Amalia les da una llave oxidada.
  • Doce niños se fotografían disfrazados junto a la fuente.

3 La página que falta Coherencia

¿Qué hacen después Leire, Pablo y Sami? Marca una sola opción.

  • a) Vuelven a enterrar la caja sin abrir las cartas, porque el sobre de arriba decía que no se abrieran antes de tiempo.
  • b) Recorren la colonia casa por casa y entregan cada carta en la puerta que lleva su mismo número.
  • c) Le dan las doce cartas a doña Amalia, que las guarda en su casa porque las escribieron sus amigos de la infancia.
  • d) Abren la carta del número 12 y vuelven a cavar en la fuente, porque dice que allí hay escondida otra caja.

¿Por qué descartas las demás? Explica una de ellas.

4 Caza la contradicción Lectura literal

Tres afirmaciones no encajan con el relato. Marca con una X las 3 afirmaciones que no encajan con el texto.

  • a) Las doce casas de la colonia estaban numeradas en el sentido de las agujas del reloj.
  • b) La calabaza del número 5 tenía la boca tallada como una raya recta.
  • c) Doña Amalia les dio a los niños una llave oxidada en lugar de caramelos.
  • d) En la fotografía de la caja, la fuente de la plaza ya estaba seca.
  • e) Pablo pensaba que las agujas del reloj se juntan siempre en el centro.
  • f) Dentro de la caja había trece cartas, una por cada niño de la foto.

5 La galería Visualización

En el juego hay que elegir la ilustración que responde a esta pregunta: «¿Qué mapa marca bien las calabazas serias y el lugar de la caja?». Aquí te toca dibujarla a ti, con todos los detalles que da el texto.