Una leyenda de la costa, tal como la cuenta mi abuela.
En Sorrigán, cuando un niño cumple siete años, baja con su familia al espigón y arroja al mar una pequeña pieza de metal: un botón, un clavo, una llave vieja. Mi abuela dice que es para que la campana lo conozca. Y esta es la historia que cuenta.
Hace mucho tiempo, el pueblo quiso tener una campana que avisara de las tempestades. Como no había dinero para comprar bronce, cada vecino entregó algo de metal: anillos, dedales, herraduras, hebillas. Martín, un niño que no tenía nada más, dio la llave del barco de su padre, al que el mar se había llevado el invierno anterior. Solo el señor de la torre, que vivía al otro lado de la bahía, no dio nada. «Cuando esté hecha», dijo, «será mía».
Aldara, la fundidora, trabajó tres días y tres noches. Al terminar, dijo: —Esta campana solo cantará para quienes pusieron en ella algo de sí mismos.
El señor, que presumía de oír un halcón a una legua, se rio. Una semana después, sus hombres se llevaron la campana en una barcaza para colgarla en su torre. A mitad de la bahía estalló una tormenta y la barcaza se hundió con su carga. Los hombres se salvaron a nado; la campana se quedó en el fondo.
Desde entonces, antes de cada temporal, los vecinos oyen tañer la campana bajo el agua, y nadie sale a faenar. Un otoño, con el cielo todavía limpio, el señor se burló de los pescadores que amarraban sus barcas y salió solo a pescar.
Aquella noche, Martín, ya un muchacho, oyó la campana más fuerte que nunca. Corrió al espigón con un farol, y lo que vio en el horizonte fue una barca diminuta luchando contra las olas.
Actividades
1 Detective Inferencia
¿Por qué el señor salió a pescar el día del temporal? Marca la hipótesis correcta.
- a) Porque estaba algo sordo y no oyó la campana.
- ✓b) Porque la campana no cantaba para él, y no supo que venía la tormenta.
- c) Porque quería rescatar la campana del fondo de la bahía.
- d) Porque aquel día la campana no sonó.
¿Qué regla de la leyenda lo explica? Copia o resume la pista del texto que lo demuestra.
Hipótesis correcta: b). Eso es: la campana sonó, pero él no podía oírla.
Pista clave: «Aldara dijo que solo cantaría para quienes pusieron en ella algo de sí mismos, y él fue el único que no dio nada.» Esa es la regla de la leyenda, y explica también por qué los niños arrojan metal al mar.
2 El telar Orden de los hechos
La abuela empieza por el presente. Ordena la leyenda desde el principio. Escribe en cada casilla el número de orden (1, 2, 3…).
- 2 Aldara anuncia para quién cantará la campana.
- 6 Los niños de Sorrigán arrojan metal al mar al cumplir siete años.
- 1 Los vecinos entregan sus objetos de metal.
- 4 El señor sale solo a pescar con el cielo limpio.
- 3 La barcaza del señor se hunde con la campana.
- 5 Martín corre al espigón con un farol.
Orden correcto:
- Los vecinos entregan sus objetos de metal.
- Aldara anuncia para quién cantará la campana.
- La barcaza del señor se hunde con la campana.
- El señor sale solo a pescar con el cielo limpio.
- Martín corre al espigón con un farol.
- Los niños de Sorrigán arrojan metal al mar al cumplir siete años.
La costumbre de los niños se cuenta en primer lugar, pero es el presente: la leyenda explica su origen. Lo primero fue la entrega del metal; lo último antes de hoy, la noche en que Martín corre al espigón.
3 La página que falta Coherencia
¿Qué final es compatible con la leyenda? Marca una sola opción.
- ✓a) Martín avisa a los pescadores, que rescatan al señor. Al día siguiente, el señor arroja al mar su anillo de oro.
- b) El señor oye la campana a tiempo y regresa a puerto antes de la tormenta.
- c) Al final la tormenta no llega: la campana se había equivocado.
- d) Martín bucea, rescata la campana y la cuelgan en la iglesia del pueblo.
Respuesta: a). Encaja con las reglas: arrojar metal al mar es la forma de «poner algo de sí» en una campana que ya está bajo el agua.
- b) La campana no canta para él: no puso nada de sí mismo en ella.
- c) Martín ve la barca «luchando contra las olas»: la tormenta ya había llegado.
- d) Si la campana estuviera en la iglesia, la costumbre actual de arrojar metal al mar no tendría sentido. Sigue en el fondo.
4 Caza la contradicción Lectura literal
Tres afirmaciones no encajan con la leyenda. Marca con una X las 3 afirmaciones que no encajan con el texto.
- a) Todos los vecinos, menos el señor, entregaron algo de metal.Solo el señor no dio nada.
- b) La campana se hundió camino de la torre del señor.A mitad de la bahía.
- ✗c) El señor tenía muy mal oído.Presumía de oír un halcón a una legua.
- ✗d) La campana suena después de cada temporal.Suena antes: por eso sirve de aviso.
- e) Martín entregó la llave del barco de su padre.Era lo único que tenía.
- ✗f) Aldara se quedó con la campana para ella.Se la llevaron los hombres del señor en una barcaza.
5 La galería Visualización
En el juego hay que elegir la ilustración que responde a esta pregunta: «¿Qué ilustración muestra lo que vio Martín desde el espigón aquella noche?». Aquí te toca dibujarla a ti, con todos los detalles que da el texto.
Qué debe aparecer: Temporal, una barca diminuta con un solo tripulante, la campana sonando bajo el agua y Martín con su farol.
Valora que el dibujo recoja los detalles del texto, no la calidad artística.
Desenlace
Para leer en voz alta al terminar la corrección.
Martín despertó a los pescadores y, aunque el mar rugía, salieron en dos barcas siguiendo la luz de su farol. Rescataron al señor cuando su barca ya hacía agua.
Dicen que, al pisar tierra, temblando, preguntó cómo habían sabido que venía la tormenta si el cielo estaba limpio. Martín solo le respondió: «La campana».
A la mañana siguiente, el señor bajó al espigón y arrojó al mar su anillo de oro. Nadie sabe si la campana llegó a cantar para él. Pero desde entonces, cada niño de Sorrigán arroja su pieza de metal. Por si acaso.
Sugerencia de puntuación
Cada actividad vale 2 puntos (10 en total). En la 1, un punto por la hipótesis y otro por la pista. En la 2, se puede dar un punto si solo hay un par de hechos cambiados. En la 4, medio punto por cada acierto y se resta medio por cada afirmación verdadera marcada.