Jamaica, 29 de febrero de 1504. Basado en el eclipse de luna que Cristóbal Colón usó para conseguir comida.
Llevaban ocho meses varados en Jamaica. Los dos barcos de Colón, comidos por la broma, un gusano de mar que agujerea la madera, estaban encallados en la playa y servían de cabañas. Quedaban más de cien hombres, y entre ellos Gaspar, un grumete de trece años que contaba los días con la punta de un clavo sobre una tabla. Meses atrás, Diego Méndez, el secretario del almirante, había salido en canoa a pedir ayuda a La Española. Nadie sabía si había llegado.
Hasta hacía poco, los taínos de la aldea vecina les habían llevado casabe, pescado y frutas a cambio de cascabeles, cuentas de cristal y peines. Pero en enero un grupo de marineros se amotinó, recorrió la isla y quitó la comida por la fuerza. Desde entonces los cestos dejaron de llegar. El cacique decía que ya no tenían nada que dar, y sus ojos decían algo más cansado: que ya no se fiaban.
Una noche, Gaspar encontró a Colón despierto, hojeando a la luz de una vela un libro de tapas gastadas. Era un almanaque de un sabio alemán, Regiomontano, con tablas que daban el día y la hora de cada eclipse de los años siguientes. El almirante marcó una página con el dedo y murmuró: «Aquí está». Luego habló en voz baja con su hermano Bartolomé, y los dos se miraron como quien acaba de encontrar una llave.
El 29 de febrero, al caer la tarde, Colón reunió al cacique y a otros jefes. Con la ayuda de un intérprete les dijo que su Dios estaba enfadado porque les negaban la comida y que esa misma noche se lo demostraría: la luna saldría encendida y roja. Los jefes se rieron. Nadie había visto nunca a un hombre dar órdenes a la luna.
Cayó la noche. Salió la luna, grande y blanca. Escondido tras una barca, Gaspar vio cómo una sombra empezaba a morderla por el borde, despacio, hasta tapar casi todo el disco. La luna se volvió del color del cobre. De la aldea subieron gritos y llantos, y los jefes corrieron hacia la playa.
—¡Almirante, haz que vuelva! —suplicó el cacique—. Te traeremos todo lo que pidas. Colón dijo que debía rezar y se encerró en su cabaña. Por una rendija, Gaspar lo vio dar la vuelta a un reloj de arena y no apartar los ojos de él. Cuando la arena casi se acabó, el almirante salió y anunció que Dios los perdonaría si cumplían su palabra. Entonces, por el borde, la luna empezó a recobrar su luz blanca.
A la mañana siguiente llegaron los primeros cestos. Gaspar, con el estómago vacío, se atrevió a preguntarle a Bartolomé: «¿Es verdad que el almirante manda sobre la luna?». Bartolomé miró el libro, que estaba sobre un baúl, y sonrió sin contestar.
Actividades
1 Detective Inferencia
¿Cómo supo Colón que esa noche la luna se pondría roja? Marca la hipótesis correcta.
- a) Lo había visto en otro viaje, en alta mar, y calculó a ojo que volvería a ocurrir esa noche.
- ✓b) Lo leyó en un almanaque con tablas que daban el día y la hora de cada eclipse.
- c) Se lo dijo el cacique, que conocía bien los cielos de su tierra y quiso ponerlo a prueba.
- d) Su Dios se lo reveló en un sueño y él se limitó a repetirlo a los jefes.
¿Qué pista lo demuestra? Copia o resume la pista del texto que lo demuestra.
Hipótesis correcta: b). Eso es: Colón no mandaba sobre la luna, sabía cuándo iba a pasar.
Pista clave: «Gaspar lo vio hojear a la luz de una vela un libro de tablas, marcar una página con el dedo y decir «Aquí está».» Esa es la prueba: el libro daba el día y la hora de cada eclipse, y Colón señaló la página antes de anunciarlo.
2 El telar Orden de los hechos
Ordena los hechos desde el más antiguo. Escribe en cada casilla el número de orden (1, 2, 3…).
- 1 Los barcos de Colón quedan encallados en la playa de Jamaica.
- 5 La luna se pone roja y los jefes suplican a Colón.
- 2 Diego Méndez sale en canoa a pedir ayuda a La Española.
- 6 Llega un barco de rescate desde La Española.
- 4 Los taínos dejan de llevar comida a los españoles.
- 3 Un grupo de marineros se amotina y quita la comida por la fuerza.
Orden correcto:
- Los barcos de Colón quedan encallados en la playa de Jamaica.
- Diego Méndez sale en canoa a pedir ayuda a La Española.
- Un grupo de marineros se amotina y quita la comida por la fuerza.
- Los taínos dejan de llevar comida a los españoles.
- La luna se pone roja y los jefes suplican a Colón.
- Llega un barco de rescate desde La Española.
Primero los barcos encallan y Méndez sale a pedir ayuda. Meses después, en enero, el motín rompe la confianza y los cestos dejan de llegar; Colón aprovecha entonces el eclipse del 29 de febrero. El barco de rescate llega mucho después, hacia el final de junio.
3 La página que falta Coherencia
¿Qué ocurre después, de forma compatible con la historia? Marca una sola opción.
- a) Los taínos descubren el almanaque, entienden el engaño y expulsan a los españoles de la playa.
- b) Colón promete que la luna volverá a apagarse siempre que los taínos se retrasen con la comida.
- c) Gaspar cuenta el secreto del almanaque a los jefes, que se ríen de Colón y dejan de llevar comida para siempre.
- ✓d) Los cestos de casabe y pescado siguen llegando hasta que, meses después, un barco enviado desde La Española recoge a los náufragos.
Respuesta: d). Encaja: los taínos cumplieron mientras duró la espera, y el rescate llegó unos cuatro meses después.
- a) Nada indica que lo descubrieran: la historia cuenta que volvieron a llevar comida mientras duró la espera.
- b) Un eclipse no se manda, se calcula: las tablas solo anunciaban unos pocos, y Colón no podía repetirlo cuando quisiera.
- c) Gaspar no sabía nada seguro: Bartolomé no le había contestado. Y los taínos siguieron llevando comida.
4 Caza la contradicción Lectura literal
Tres afirmaciones no encajan con el relato. Marca con una X las 3 afirmaciones que no encajan con el texto.
- a) Los barcos de Colón, comidos por la broma, estaban encallados en la playa.Y servían de cabañas para los más de cien hombres que quedaban.
- ✗b) Los taínos habían recibido espadas y oro a cambio de la comida.Les daban cascabeles, cuentas de cristal y peines.
- c) El almanaque de Regiomontano traía el día y la hora de cada eclipse.Eran unas tablas astronómicas, y Colón marcó la página.
- ✗d) La luna se puso roja porque Colón rezó para apagarla.Se puso roja porque la Tierra se interpuso entre el Sol y la luna; él solo conocía la fecha.
- e) Colón se encerró a rezar en su cabaña mientras la luna estaba roja.Y salió cuando la arena del reloj casi se había acabado.
- ✗f) El eclipse ocurrió a plena luz del día, a mediodía.Fue de noche: salió la luna, grande y blanca, y poco a poco se oscureció.
5 La galería Visualización
En el juego hay que elegir la ilustración que responde a esta pregunta: «¿Qué ilustración muestra la playa cuando los jefes taínos, aterrados, corren hacia el almirante?». Aquí te toca dibujarla a ti, con todos los detalles que da el texto.
Qué debe aparecer: Luna roja, los barcos varados en la playa y los jefes corriendo desde la aldea.
Valora que el dibujo recoja los detalles del texto, no la calidad artística.
Desenlace
Para leer en voz alta al terminar la corrección.
No fue magia, fue un libro. El almanaque de Regiomontano anunciaba un eclipse total de luna para el 29 de febrero de 1504, y a Colón le bastó esperar la fecha. La luna se pone roja porque la Tierra se interpone entre ella y el Sol: solo le llega la luz que se curva en el aire de nuestro planeta, la misma que enrojece los atardeceres. El reloj de arena le sirvió para saber cuándo iba a terminar.
Los taínos volvieron a traer comida mientras duró la espera. Cuatro meses después, un barco enviado desde La Española recogió a los náufragos, casi un año después de que Diego Méndez hubiera salido en canoa, con remeros taínos, a pedir ayuda.
Conocemos esta historia por los cronistas españoles, sobre todo por Hernando, el hijo de Colón. De lo que pensaron los taínos, que llevaban meses alimentando a más de cien hombres a los que nadie había invitado, sabemos mucho menos.
Sugerencia de puntuación
Cada actividad vale 2 puntos (10 en total). En la 1, un punto por la hipótesis y otro por la pista. En la 2, se puede dar un punto si solo hay un par de hechos cambiados. En la 4, medio punto por cada acierto y se resta medio por cada afirmación verdadera marcada.