Hilando Líneas

❦ Fantasía · · 2 min de lectura

El barquero de niebla

En el Lago Gris, el pasaje se paga con verdades.

En el Lago Gris, la barca del barquero solo zarpa cuando la campana del embarcadero suena tres veces, y el pasaje no se paga con monedas: cada viajero debe decir, en voz alta y todavía en la orilla, una verdad que nunca haya contado.

Nerea, aprendiz de encuadernadora, llevaba bajo el brazo un libro que debía entregar en el Archivo de la isla. Confesó que le daban miedo los espejos. Tras ella pagaron Maese Ilda, una cartógrafa con una capa negra como plumas de cuervo, y Brin, un muchacho que vendía velas de cera.

La campana sonó tres veces y la barca se apartó del embarcadero.

—Es mi primer viaje a la isla —anunció Brin mientras ordenaba su mercancía—. Nunca he pisado el Archivo.

El barquero, alto y silencioso, hundía la pértiga en el agua. Una sola linterna colgaba en la proa, y su luz pálida apenas abría un hueco en la niebla.

—Yo dibujé el mapa de este lago hace veinte inviernos —dijo Ilda—. Desde entonces no ha cambiado ni una orilla.

El barquero la miró de reojo. —La orilla norte se derrumbó la primavera pasada. Pero no temáis: esta barca no castiga los errores. Solo las mentiras, lo que se dice sabiendo que es falso. Y no se hunde enseguida: espera a llegar a la mitad del lago.

Ilda frunció el ceño, sorprendida. Brin, en cambio, se inclinó hacia Nerea: —Cuando lleguemos, pisa con cuidado el séptimo escalón del muelle. Está suelto y resbala.

Nerea iba a darle las gracias cuando notó el agua fría en los tobillos. Estaban justo en el centro del lago, y la barca empezaba a hundirse.

—Alguien ha mentido desde que zarpamos —dijo el barquero sin alzar la voz—. Si dice la verdad, la barca volverá a flotar.

¿La has entendido de verdad? Detective, El telar, La página que falta, Caza la contradicción y La galería te esperan.

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